El TMEC no es un escudo contra la incertidumbre.

POR MÉXICO HOY| 23/02/2026
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Por Pola Grijalva

En una resolución histórica, la Suprema Corte estadounidense decidió este 19 de febrero, que el Presidente Trump no tiene facultades legales para imponer arancelesa diestra y siniestra. Esa es una buena noticia para el mundo entero. Incluso cuando unas horas después decide imponer 10 y luego 15% a todas las importaciones que se realicen por los estadounidenses, pues son impuestos temporales. Para México, vuelve aclararse en la letra chiquita de las disposiciones de la Casa Blanca, que las exportaciones mexicanas quedan exentas, si cumplen con las reglas de origen del TMEC.

Aunque la recaudación por concepto de aranceles en Estados Unidos creció 150% en 2025 al pasar de 77 mil a 195 mil millones de dólares, esta suma representa apenas el 3.7% del total de ingresos fiscales. Y también cabe recordar que cuando se imponen esta clase de medidas lo que se espera es que esa recaudación tienda a la baja, pues a mayor carga arancelaria se quiere estimular la sustitución de importaciones y un aumento de la IED.

Sin embargo, en el tiempo real, el principal producto no deseado de esta política que pretende cambiar el orden mundial (reservando los mercados centrales del mundo a las economías dominantes) es LA INCERTIDUMBRE. Esa es la principal explicación de por qué la inversión y la formación bruta de capital fijo no han reaccionado. Aunque todavía no se tiene la cifra definitiva para 2025 en Estados Unidos se estima que es de 150,000 millones de dólares con un crecimiento de 0 % y esto también contamina a nuestro país, cuya IED se ha estancado.

En esta coyuntura México enfrenta una doble encrucijada: la gran dependencia del mercado estadounidense nos limita en términos de nuestra capacidad negociadora y al mismo tiempo, está claro que hoy más que nunca, somos UN SOCIO INDISPENSABLE. El año pasado nuestras exportaciones a EU alcanzaron una cifra record de 536,000 millones de dólares y nuestras compras fueron de 338,000 millones, lo cual generó un superávit que favorece a México del orden de los 200,000 millones de dólares.

Las amenazas del Sr. Trump son una constante en los medios y también en las mesas negociadoras. Sin titubear ha repetido que su gobierno podrá tirar, anular o salirse del TMEC. Pero cuando pone aranceles a México un día y al siguiente los quita, está expresando un reconocimiento tácito de que el nuestro es un mercado esencial. Sí somos un socio con un nivel de desarrollo menor, sí tenemos una asociación comercial asimétrica pero también somos un mercado que mantiene a muchas cadenas productivas estadounidenses en plena operación. Nuestras compras a Estados Unidos gravitan sobre 5 productos principales, maquinaria, gas y gasolina, partes y alimentos, por lo cual, estamos confiados en que tenemos aliados en todas estas industrias exportadoras para la ratificación y la renegociación del TMEC. En mi opinión, esto no es suficiente.

Es imperativo ampliar nuestras fortalezas internas para que nuestras industrias clave, la producción de alimentos, la creación de talento, el fortalecimiento de la educación, el desarrollo tecnológico, nos permitan desacoplarnos de una economía hoy dominada por los “calores internos” de un líder beligerante y proteger a nuestra economía de un ciclo del capital que solo está respondiendo en el corto plazo a los vaivenes de un mercado internacional atormentado.

Alternativamente ampliemos nuestras alianzas, veamos al sur, busquemos más negocios y cooperación en Asia-Pacífico y LatAm, ratifiquemos nuestro vínculo europeo y con China, y sentemos las bases para una mayor productividad. No es prudente esperar más.

Integrante de @pormxhoy


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